Los padres no tienen que haber tomado cursos de formación para saber la consigna: sin brócoli, no hay postre. Y si Jaimito se declara en rebelión abierta y lanza el brócoli al otro extremo del comedor, hay que sacar la artillería pesada: decirle que el brócoli no solamente es muy rico, sino que lo hará crecer sano y fuerte.

Pero esa estrategia que parece tan sensata para inducir a un niño a comer de manera sana puede ser contraproducente. ¿Es posible que señalarle a un niño pequeño lo provechoso que es un alimento (por ejemplo: que las verduras lo harán crecer grande y fuerte) más bien le quite las ganas de comerlo? “Si uno insta a los niños pequeños a comer alimentos sanos, o incluso neutrales, señalándoles los beneficios que les aportan, comen menos”, afirma Michal Maimaran, profesora adjunta invitada de mercadotecnia en la Kellog School of Management.

La investigación de Maimaran demuestra que los niños de entre tres y cinco años de edad comen menos de un alimento si éste viene asociado con algún tipo de objetivo, tal como mejorar la salud o leer mejor. Maimaran afirma que es mucho mejor no transmitir mensaje alguno o, si resulta apropiado, hacer hincapié en el buen sabor del alimento. Para los mercadólogos que venden productos a niños pequeños, el resultado de las investigaciones de Maimaran está claro: los niños infieren conclusiones negativas sobre el sabor de los alimentos en cuanto se hace hincapié en lo provechosos que son para ellos.

Primer plato
A lo largo de cinco experimentos realizados en una guardería del área de Evanston, Maimaran y su colega, Ayelet Fishbach, de la University of Chicago, determinaron que incluso los niños de tres a cinco años juzgan el sabor y regulan la cantidad que comen de los alimentos en función de los mensajes que reciben acerca de ellos.

Tómese a modo de ejemplo su segundo experimento, en el que dividieron a 49 niños en dos grupos y les leyeron versiones distintas de un mismo cuento ilustrado sobre una niña llamada Tara. En la primera versión del cuento, Tara comió galletas Wheat Thins de merienda. "Se sintió fuerte y saludable" y adquirió "toda la energía que necesitaba para ir a jugar afuera". En la segunda versión, Tara se comió sus Wheat Thins y salió a jugar afuera.