Economics Policy dic. 1, 2010

Cómo equi­li­brar los ries­gos médi­cos y las necesi­dades económicas

El con­tro­ver­tido medica­men­to con rec­eta Vioxx puede haber pro­lon­ga­do la vida laboral

Based on the research of

Craig Garthwaite

Cuan­do Mer­ck, fab­ri­cante de Vioxx, sacó el medica­men­to del mer­ca­do de for­ma vol­un­taria en 2004, pocos se per­cataron de que una con­se­cuen­cia sería la reduc­ción en el número de hom­bres próx­i­mos à la vejez den­tro del mer­ca­do lab­o­ral. Aunque un puña­do de estu­dios ha anal­iza­do el impacto de los anti­de­pre­sivos sobre la par­tic­i­pación en el mer­ca­do lab­o­ral, ninguno había anal­iza­do los efec­tos sim­i­lares de otras clases de medica­men­tos has­ta que Craig Garth­waite, pro­fe­sor con­trata­do doc­tor de gestión y estrate­gia en la Kel­logg School of Man­age­ment, decidió uti­lizar la reti­ra­da de Vioxx del mer­ca­do como un exper­i­men­to nat­ur­al para abor­dar cues­tiones de may­or cal­a­do sobre el val­or económi­co de los medica­men­tos que mejo­ran la cal­i­dad de vida.

En la actu­al­i­dad, la Admin­is­tración de Ali­men­tos y Medica­men­tos (FDA, por sus siglas en inglés) de EE.UU. no siem­pre evalúa las posi­bles reper­cu­siones económi­cas de un medica­men­to, pero eso puede supon­er un error; a medi­da que un número cada vez may­or de medica­men­tos en el mer­ca­do se crea con el propósi­to de mejo­rar la cal­i­dad de vida en lugar de lim­i­tarse sólo a pro­lon­gar­la, sostiene Garth­waite, el impacto que tienen sobre la capaci­dad de los esta­dounidens­es de edad avan­za­da para con­tin­uar con su vida lab­o­ral es un efec­to ben­efi­cioso que podría reper­cu­tir en todo, des­de cómo una per­sona sope­sa los ries­gos de tomar un medica­men­to has­ta la for­ma en que los empleadores estruc­turan sus planes de cober­tu­ra sanitaria.

Vioxx es un medica­men­to anti­in­flam­a­to­rio de la clase cono­ci­da como inhibidores Cox-2, que incluye a su prin­ci­pal com­peti­dor en el mer­ca­do, Cele­brex. Los inhibidores Cox-2 ayu­dan a aliviar los sín­tomas de las per­sonas con enfer­medades que cur­san con infla­mación cróni­ca, como la osteoar­tri­tis. Son armas excep­cional­mente potentes con­tra estas afec­ciones; en una encues­ta real­iza­da en 2006 entre ancianos artríti­cos, el 18% de ellos refir­ió que con­tin­uaría toman­do Vioxx si aún se com­er­cial­izase, a pesar de que sobres­ti­maron el aumen­to del ries­go de sufrir un ataque al corazón en casi un 50%.

Además de su efi­ca­cia à la hora de aliviar los sín­tomas de enfer­medades inflam­a­to­rias que son dolorosas, los inhibidores Cox-2 ofre­cen una ven­ta­ja adi­cional en com­para­ción con los tipos ante­ri­ores de medica­men­tos anti­in­flam­a­to­rios: No incre­men­tan el ries­go de san­gra­do gas­troin­testi­nal (GI). Se esti­ma que 16.500 per­sonas mueren al año en EE.UU. de san­gra­do GI como con­se­cuen­cia de tomar medica­men­tos anti­in­flam­a­to­rios tradi­cionales no selec­tivos como el ibupro­feno y el naproxeno.

Caren­cia de opciones
Cuan­do Vioxx fue reti­ra­do del mer­ca­do, los estu­dios mues­tran que muchas per­sonas que lo habían esta­do toman­do no se pasaron a otro medica­men­to anti­in­flam­a­to­rio. Además de la posi­bil­i­dad de que se rec­etase sin con­trol, estos estu­dios sug­ieren que su prin­ci­pal com­peti­dor, Cele­brex, fue un sucedá­neo imper­fec­to del Vioxx para muchos pacientes. Garth­waite se pre­gun­tó cuál había sido la reper­cusión de la reti­ra­da repenti­na de un medica­men­to que era, en apari­en­cia, excep­cional­mente efi­caz sobre una estadís­ti­ca con la que los econ­o­mis­tas están bas­tante famil­iar­iza­dos: la tasa de par­tic­i­pación en el mer­ca­do lab­o­ral o el por­centa­je de la población que tra­ba­ja actualmente.

Para desen­trañar los efec­tos del Vioxx sobre los esta­dounidens­es con edades com­pren­di­das entre los 5575 años, Garth­waite uti­lizó datos de la Encues­ta del Pan­el de Gas­tos Médi­cos (MEPS, por sus siglas en inglés), una encues­ta a gran escala de indi­vid­u­os a lo largo del tiem­po que reg­is­tra todas sus rec­etas médi­cas, así como datos socioe­conómi­cos como su situación lab­o­ral. (MEPS depende de la Agen­cia para la Inves­ti­gación y la Cal­i­dad de la Aten­ción San­i­taria , organ­is­mo que pertenece al Depar­ta­men­to de Salud y Ser­vi­cios Humanos de EE.UU.)

«Cual­i­ta­ti­va­mente, se apre­cia que Vioxx mod­i­ficó el número de per­sonas en la población acti­va », afir­ma Garth­waite. Ese efec­to es aun más pro­nun­ci­a­do en el caso de los hom­bres y más aun para los hom­bres en pro­fe­siones que requieren esfuer­zo físi­co en com­para­ción con los hom­bres en pro­fe­siones que no requieren esfuer­zo físi­co. No hubo ningún efec­to esti­ma­do de impor­tan­cia estadís­ti­ca sobre la prob­a­bil­i­dad de que las mujeres tra­ba­jasen. Esto podría ser con­se­cuen­cia de la clase de tra­ba­jos que desem­peñan las mujeres en este grupo de edad, que tien­den a requerir menos esfuer­zo físi­co que los desem­peña­dos por hom­bres (por ejem­p­lo, en la con­struc­ción). Tam­bién podría ser un sín­toma de que el medica­men­to no fun­ciona tan bien en mujeres.

En su estu­dio, Garth­waite fue capaz de ten­er en cuen­ta un fac­tor de con­fusión evi­dente, que era la posi­bil­i­dad de una causal­i­dad inver­sa en la relación entre el Vioxx y la ocu­pación lab­o­ral. En otras pal­abras, es posi­ble que los pacientes estu­viesen tra­ba­jan­do a fin de recibir cober­tu­ra san­i­taria para así poder costearse medica­men­tos que mejo­rasen su cal­i­dad de vida como Vioxx, que según esti­ma Garth­waite le costa­ba a los pacientes más de 1.000 USD al año, en vez de estar en condi­ciones de tra­ba­jar porque toma­ban Vioxx. A fin de elim­i­nar esta posi­bil­i­dad, Garth­waite exam­inó otra serie de medica­men­tos rel­a­ti­va­mente caros que mejora­ban la cal­i­dad de vida y no afecta­ban à la capaci­dad de tra­ba­jar de los pacientes, como el medica­men­to con­tra el coles­terol Lip­i­tor y el medica­men­to para tratar la dis­fun­ción eréc­til Via­gra, y des­cubrió que no guard­a­ban cor­relación con el empleo.

Los datos de encues­tas rel­a­tivos à la per­cep­ción de cal­i­dad de vida se pueden con­seguir fácil­mente para medica­men­tos como Vioxx, pero Garth­waite afir­ma que la par­tic­i­pación en el mer­ca­do lab­o­ral puede ser un parámetro de medi­da más idó­neo porque mues­tra lo que se conoce como una «pref­er­en­cia revelada».

« cuan­do vemos sus acciones, vemos su pref­er­en­cia sub­y­a­cente», dice Garth­waite. «Así que si alguien tra­ba­ja, para ellos, los ben­efi­cios super­an a los costes.» Él cree que poseer datos sobre los efec­tos económi­cos de las inno­va­ciones médi­cas puede ser rel­e­vante algún día de cara a cómo las per­sonas evalúan el ries­go de tomar un medica­men­to con efec­tos secun­dar­ios cono­ci­dos. Se tra­ta de un asun­to can­dente, y sería pre­ciso que los pacientes dis­pusiesen de toda la infor­ma­ción sobre los peli­gros poten­ciales del medica­men­to. Pero al menos un ejem­p­lo de este «com­pro­miso infor­ma­do» ya existe en el mer­ca­do: El medica­men­to para la escle­ro­sis múlti­ple Tysabri, que fue reti­ra­do del mer­ca­do y vuel­to a intro­ducir más tarde, no puede rec­etarse a menos que un paciente se haya inscrito antes en un pro­gra­ma espe­cial de gestión de riesgos.

Sope­sar los ries­gos
Aunque la reper­cusión económi­ca de un medica­men­to ocu­pa un puesto con­sid­er­able­mente más bajo en la lista de temas de interés públi­co sobre fár­ma­cos que la efi­ca­cia del pro­ce­so reg­u­lador en la sal­va­guardia de la salud, Garth­waite afir­ma que un tra­ba­jo como el suyo podría for­mar parte del debate más amplio en torno a si Vioxx debería o no pon­erse à la venta.

«En algún momen­to, vas a ten­er que respon­der a, des­de el pun­to de vista coste-ben­efi­cio, “¿Debería Vioxx com­er­cializarse?”», apun­ta Garth­waite. «En la medi­da en que Vioxx es el úni­co medica­men­to anal­gési­co efi­caz para algu­nas per­sonas, existe quizás una razón de may­or peso por la que debería com­er­cializarse. Todos los medica­men­tos poseen efec­tos secun­dar­ios, pero, por otro lado, 16.500 per­sonas mueren por el ibupro­feno cada año, lo que tam­poco supone un resul­ta­do positivo.»

Garth­waite se cui­da de señalar que, debido a que su inves­ti­gación abor­da sólo uno de los ben­efi­cios poten­ciales del medica­men­to, él no se posi­ciona en su tra­ba­jo sobre la cuestión de si Vioxx debería o no pon­erse de nue­vo à la ven­ta. En últi­ma instan­cia, señala, la situación del Vioxx se basa en la tol­er­an­cia de una sociedad —y sus miem­bros— al riesgo.

Featured Faculty

Craig Garthwaite

Associate Professor of Strategy, Director of Health Enterprise Program, HEMA

About the Writer

Christopher Mims is a freelance writer based in Gainesville, Florida.

About the Research

Garthwaite, Craig L.. 2012. The Economic Benefits of Pharmaceutical Innovations: The Case of Cox-2 Inhibitors. American Economic Journal: Applied Economics, 4(3): 116-137.

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