Pocas personas comprenden cómo la brecha entre el uno por ciento más acaudalado de los estadounidenses y el resto de la población del país ha crecido hasta hacerse tan enorme en las últimas décadas. De hecho, no ha quedado claro quiénes constituyen ese uno por ciento. A principios de los años 2000, empezaron a analizarse con lupa los sueldos crecientes de los altos ejecutivos en empresas cotizadas en bolsa como Home Depot y Oracle. Pero según los economistas Joshua Rauh, profesor titular de finanzas en la Kellogg School of Management, y Steven Kaplan, profesor de la Universidad de Chicago, vale la pena echar otro vistazo. Después de todo, los altos ejecutivos de las empresas de «Main Street» (la economía real) sólo representan el 5% del 0,01% superior de los estadounidenses más acaudalados, una categoría cuyos integrantes ganaron sueldos individuales anuales de, como mínimo, 7,2 millones de USD en 2004.

En cambio, los empleados de «Wall Street» (la economía financiera)—incluidos los banqueros de inversión y los gerentes de fondos de cobertura, fondos mutuos y fondos de capital privado—se han convertido en integrantes cada vez más habituales de las clases más ricas. Según el informe de Rauh y Kaplan sobre quién contribuye al aumento de los ingresos más elevados de la nación, los ingresos anuales combinados de los veinticinco principales inversores en fondos de cobertura superan los ingresos combinados de los quinientos principales ejecutivos de empresas cotizadas en el índice bursátil S&P 500. Esa suma ascendía a 6,3 millardos de USD en 2004 y no ha dejado de aumentar desde entonces. Según Rauh: «Para 2007, los cinco mayores inversores probablemente ganaban más que el conjunto de los quinientos ejecutivos de empresas cotizadas en bolsa en los EE.UU.»

Así pues, la intensa atención centrada en los ejecutivos de Main Street no ha estado del todo justificada. «Los ejecutivos del S&P 500—los directores generales de Main Street—han sido vapuleados con dureza en términos de la percepción pública sobre su retribución—afirma Rauh—pero, cuando se considera a largo plazo, su parte de los ingresos más elevados ha sido bastante constante, en tanto que los grupos de Wall Street han aumentado de forma espectacular.»

Indagación sobre la riqueza
Los detalles relativos a los sueldos de los derrochones de Wall Street siempre han sido difíciles de conseguir. Mientras que las empresas cotizadas en bolsa declaran los sueldos de sus ejecutivos a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés) estadounidense, los bancos de inversión declaran poca información sobre la retribución de sus empleados.

Los autores emplearon un análisis de datos meticuloso combinado con modelos estadísticos para estimar cuánto ganan los directivos de Wall Street. Analizaron los informes de las empresas para averiguar cuánto pagaba una firma en concepto de retribución total, así como el número de directores ejecutivos. A través de entrevistas, Rauh y Kaplan descubrieron que los directores ejecutivos en firmas de inversión ganan al año, por lo general, de 500.000 USD en adelante y, al menos, una cuarta parte de los directores gana al año más de 2,5 millones de USD, uno de muchos datos que utilizaron para calibrar sus estimaciones. Emplearon métodos de análisis similares para calcular los salarios de otros profesionales con ingresos elevados, a saber: abogados corporativos, atletas y famosos. Estimaron los sueldos de los abogados corporativos calculando los beneficios del bufete y dividiendo esa cantidad entre socios y no socios.

«Los datos salariales de los individuos al margen de los cinco ejecutivos de mayor rango de las sociedades cotizadas en bolsa no son tan fáciles de obtener», explica Rauh. «Llevamos a cabo mucha modelización basándonos en lo que nos dijeron asesores de retribución y mediante el estudio de la distribución del sueldo. El hallazgo principal que hicimos en los bancos de inversión y bufetes de abogados fue que había beneficios crecientes que se repartían entre un número sistemáticamente reducido de directores ejecutivos y socios, lo que significa que hay una serie de personas ganando mucho dinero.»

«Nos sorprendieron los resultados», añade. «Claro que teníamos la impresión de que gente que conocíamos en Wall Street ganaba mucho [dinero], pero no teníamos ni idea de que los veinticinco principales inversores en fondos de cobertura ganaban más que los quinientos principales directores generales [de empresas] en el S&P 500.»

Sin embargo, tampoco es que los directores generales de empresas cotizadas en bolsa estén ahora viviendo en pobreza. Unos 3.500 altos ejecutivos de empresas cotizadas en bolsa ganan al año más de 1 millón de USD (como les ocurre a casi 17.000 trabajadores de Wall Street).

Distanciamiento
En conjunto, los principales directores generales, atletas y abogados corporativos ganan mucho más dinero que hace una década, al margen de los aumentos que cabe esperar a cuenta de la inflación. Por ejemplo, el atleta profesional medio ganaba 780.000 USD en 1995 en comparación con 1,85 millones de USD en 2004. Mientras que estos profesionales con sueldos muy elevados siguen ganando terreno en el cada vez más selecto 0,01% superior de los estadounidenses más acaudalados, los médicos, abogados procesales y emprendedores de éxito parece que constituyen una proporción más reducida de los tramos de renta superiores. En tanto que una persona que ganase 3,2 millones de USD se incluía en el 0,01% superior en 1994, ahora ese nivel requiere un sueldo de 7,2 millones de USD. Y, en el caso del 0,001% más acaudalado, el requisito para acceder a esa categoría ha crecido desde los 13 millones de USD al año en 1994 hasta los 31 millones de USD en 2004.

«Hay una serie de teorías sobre cómo este aumento de los ingresos se ha producido en los últimos años», comenta Rauh. En lugar de centrarse en las deducciones fiscales, la evolución de los límites salariales o la explotación de los trabajadores, Rauh y Kaplan sugieren que el crecimiento está relacionado con una mezcla de mejoras tecnológicas combinadas con habilidades. «Las habilidades de los atletas con talento pueden aprovecharse de maneras más rentables ahora», explica Rauh. «Las habilidades de Alex Rodríguez como jugador de béisbol de los New York Yankees llegan a mucha más gente de lo que fue nunca antes posible, y él se lleva una parte de los beneficios de eso.»

Rauh afirma que ese principio es válido en Wall Street. «Las mejoras tecnológicas han permitido gestionar mayores cantidades de dinero a un equipo de personas de un tamaño y una habilidad determinados», expone. «Mientras que el número de profesionales que realiza transacciones y gestiona dinero ha aumentado, las cantidades de dinero negociadas y gestionadas han crecido mucho más.» Esta teoría de que la tecnología posibilita aplicar las habilidades a conjuntos cada vez mayores cantidades de capital y otros recursos puede explicar por qué las personas más destacadas en diversos grupos—abogados, atletas y banqueros de inversión—han aumentado todos ellos sus ingresos a pesar de las diferencias en el modo en que cada uno desarrolla su actividad profesional.

«Si preguntas qué contribuye al aumento de los ingresos más elevados, es que las personas que son realmente buenas a la hora de ganar dinero ahora pueden aplicar sus habilidades a cantidades mayores de capital», dice Rauh. «Eso ha favorecido a algunos grupos más que a otros y, clarísimamente, ha favorecido sobre todo a Wall Street.»