¿Si usted estuviera buscando trabajo, de qué compañía lo solicitaría: de una que goza de una robusta salud económica o de una que está en situación de riesgo o incluso en dificultades financieras? En igualdad de condiciones, cualquiera optaría por la primera, la m&aacuteaacute;s sana, y ni siquiera se molestaría en solicitar un puesto en la segunda. Decir que las empresas en crisis tienen dificultades a la hora de atraer candidatos para sus vacantes parece una perogrullada. Pero según Jennifer Brown y David Matsa, de la Kellogg School of Management, nadie ha investigado empíricamente esta prueba de "sentido común" económico.

"Lo cierto es que no hay cifras concluyentes que cuantifiquen la respuesta de la oferta laboral al riesgo financiero de una empresa", afirma Matsa. Su nuevo trabajo en colaboración con Brown no solamente da validez a la impresión de que los solicitantes de empleo rehúyen a las empresas en situación precaria, sino que también mide la magnitud de este efecto.

El talento no se refleja en el balance general
Para Brown, que investiga la economía de los recursos humanos, examinar el efecto de "la nave que se hunde" era a todas luces interesante. "Las crisis pueden reforzarse a sí mismas", afirma. "Cuando una empresa está luchando más de lo normal, hay que tomar medidas extraordinarias para superar la reticencia de los solicitantes de empleo a subir a bordo, pero es difícil tomarlas en una situación de crisis. Una mejor comprensión de este costo indirecto podría ayudar a la empresa a evitar la crisis en el primer lugar."

Para Matsa, el interés consistía en cuantificar las repercusiones del repudio por parte de los solicitantes de empleo en el estado económico general de la empresa en crisis. "Las dificultades financieras son fáciles de medir en un balance", afirma. "Pero las crisis financieras reducen no solamente el capital material, sino también el humano. Y nuestros hallazgos indican que esa pérdida de capital humano también es importante."

En el pasado, los economistas han intentado medir este efecto de "la nave que se hunde" indirectamente, comparando los sueldos ofrecidos en las industrias propensas a los despidos con los de los sectores más estables. Brown y Matsa emplearon un sistema más directo al obtener acceso a los datos de encuestas y solicitudes de empleo de un gran sitio web de búsqueda de trabajo. (El sitio puso sus datos a su disposición a condición de que no se revelara su nombre.) "La gente dice que no quiere trabajar para empresas en mal estado de salud, pero esta información [suministrada por el sitio web de búsqueda de trabajo] nos permite observar lo que realmente hace", explica Brown.

Según las encuestas...
Para determinar si los solicitantes de empleo rehúyen a las empresas en dificultades, Matsa y Brown primero tuvieron que verificar si eran capaces de distinguirlas de las empresas en buen estado de salud. Los autores utilizaron datos de encuestas realizadas por el sitio web de búsqueda de trabajo entre octubre de 2008 y marzo de 2010, en las que se pidió a miles de solicitantes que calificaran la salud financiera de las empresas en una escala del uno al cinco. Brown y Matsa midieron la "verdadera salud financiera" de las empresas examinando los precios de los seguros contra el impago de la deuda (CDS por sus siglas en inglés). La comparación de estos dos conjuntos de datos permitió a los autores evaluar hasta qué punto los solicitantes de empleo habían diagnosticado correctamente la salud financiera de las empresas. "Estábamos buscando correlaciones entre las percepciones y la realidad", afirma Brown.

Los seguros contra el impago de la deuda son el canario en la mina de carbón de las operaciones financieras de una empresa: cuanto más elevado su precio, más precario se presenta el futuro de la entidad. "El CDS es un seguro contra el impago de la deuda de los bonos de una empresa", explica Matsa. "Se puede considerar como un indicador de la probabilidad de que la empresa declare el impago de su deuda y como consecuencia de ello pueda verse obligada a despedir trabajadores."

Dicho esto, no es que Brown y Matsa quieran dar a entender que los solicitantes seguían a diario los precios de los CDS para decidir en qué empresas valía la pena solicitar trabajo."Gran parte de lo que saben de una empresa probablemente proviene de los periódicos o de los amigos que tienen en ella", afirma Matsa. Él y Brown hallaron que había acuerdo entre las valoraciones intuitivas o indirectas de los solicitantes de empleo sobre la salud financiera de la empresa y su verdadero estado de salud tal como se reflejaba en los precios de los CDS.

Ni siquiera vale la pena solicitar trabajo
Pero ¿qué hacen los solicitantes, si acaso, con esta información? Brown y Matsa tuvieron acceso a las auténticas solicitudes de empleo recopiladas por el sitio web de búsqueda de trabajo (circunscritas a una industria específica: el sector financiero). Esto permitió a los autores conocer con exactitud qué puestos de trabajo se anunciaban en qué empresa, sus requisitos académicos y la ubicación de los solicitantes según su código postal. (No se divulgaron nombres ni demás datos personales.) El desempeño de las empresas de servicios financieros durante la reciente crisis del sector las hacía un objetivo ideal para este minucioso análisis. "Hubo empresas a las que les fue bien y otras que experimentaron profundos cambios en su estado de salud financiera", afirma Brown. "Nos dio una amplia variación."

Con estos datos, los autores fueron capaces de realizar comparaciones pormenorizadas entre idénticos puestos vacantes en empresas en grave estado de salud y empresas sanas. Hallaron que las empresas en dificultades recibieron un número considerablemente menor de solicitudes en comparación con las empresas sanas: un 20% menos por cada incremento de 1000 puntos básicos del precio de los CDS de la empresa. "Nos sorprendió que el efecto fuese tan grande", dice Brown. "Estos solicitantes no tenían el interés suficiente como para crear la más mínima oportunidad de recibir una oferta procedente de una empresa en dificultades. Simplemente no solicitaban el trabajo."

Este efecto de "la nave que se hunde", concluyen los autores, no hace más que agravar los problemas que la empresa en dificultades está intentando corregir. En una empresa en crisis, las vacantes que exigen un elevado nivel académico (que normalmente atraerían candidatos de primer orden que podrían contribuir a mejorar los destinos de la empresa) son las más difíciles de llenar. Además, los trabajadores competentes suelen estar menos dispuestos a mudarse a otra localidad para trabajar en una empresa en dificultades, lo que reduce el acervo de personal disponible aún más. De hecho, los hallazgos de Jennifer Brown y David Matsa demuestran que, a medida que la salud financiera de la empresa se agrava, la calidad media de los candidatos a un puesto en ella se deteriora. Los intentos de compensación, tales como ofrecer una remuneración más elevada, "no logran contrarrestar totalmente el efecto", afirma Brown.

Todo lo cual hace que el efecto de "la nave que se hunde" constituya un lastre para la empresa que lucha por salir a flote, según los hallazgos de Brown y Matsa. "La lección principal es que hay que evitar que la empresa caiga en esa situación", afirma Matsa. Porque, como lo demuestran los resultados de Brown y Matsa, si una empresa tiene la mala fortuna de encontrarse en una situación desesperada, puede tener dificultades para atraer al personal capaz de arreglar la situación.