«¡El mundo es un pañuelo!» es una reacción habitual al descubrir que alguien a quien ha conocido recientemente tiene algún conocido en común con usted. El fenómeno del mundo pequeño es tan habitual que los estudiosos e investigadores que se especializan en el análisis de redes estudian lo que denominan «redes de mundo pequeño» para explicar la dinámica de diversos sistemas sociales, incluyendo las amistades, las alianzas corporativas, las colaboraciones científicas, Internet y los equipos de producción empresariales.

Brian Uzzi, profesor de dirección y organizaciones de la Kellogg School of Management, en su reciente trabajo elaborado junto a Jarrett Spiro (Stanford University), ha aplicado el concepto de la red de mundo pequeño al mundo creativo de los equipos de producción de musicales de Broadway. Uzzi y Spiro querían probar su teoría por la cual las verdades generales sobre cómo se organizan y rigen el éxito las redes sociales pueden aplicarse al estudio de diferentes sistemas sociales. Publicado en American Journal of Sociology, su artículo es el primero en estudiar esas redes en términos de su rendimiento y proporción de éxitos frente a fracasos. Esta investigación es fundamentalmente importante para lograr un conocimiento más exhaustivo de las propiedades y condiciones claves que dan lugar a las diferentes consecuencias de las redes de mundo pequeño.

«A medida que el mundo deja atrás el predominio de las organizaciones que organizan actividades y frente el ascenso de los profesionales freelance, incluyendo lugares como Hollywood y Silicon Valley —comentó Uzzi—, es especialmente importante para nosotros comprender cómo marchan esas economías y qué les ayuda a marchar mejor de acuerdo a como cambian con el tiempo.»

Habiendo crecido en la ciudad de Nueva York y sintiendo afinidad por Broadway, a Uzzi le interesa tanto la creatividad artística como el estudio de las redes sociales. «Mi objetivo es conseguir que la gente reconozca que el éxito no sólo se basa en el talento y el conocimiento internos», explicó Uzzi. «El éxito proviene en parte de las relaciones con otra gente, a través de la cual consiguen acceder a la experiencia y a aptitudes que trascienden las suyas propias.» Mediante sus dos áreas de investigación principales, el análisis de las redes sociales y la teoría de la complejidad, Uzzi elabora un modelo de innovación y creatividad en diferentes sectores examinando atentamente «cómo las aptitudes individuales están limitadas y trascienden a través de la red». En otras palabras, no se trata sólo de lo que se sepa, sino también a quién se conozca.

En lugar de emplear el marco conceptual de los «seis grados de separación» popularizado por el célebre estudio sobre redes sociales publicado por Stanley Milgram en 1967, Uzzi y Spiro sostienen que las redes de Broadway se parecen más al juego de salón «Six Degrees of Kevin Bacon» (A seis grados de Kevin Bacon), en el que los jugadores tratan de conectar al actor con otros actores basándose en las películas en las que han trabajado juntos. La producción de musicales de Broadway requiere seis profesionales de producción freelance clave: un compositor, un autor,, un libretista que escriba la trama y el diálogo, un coreógrafo, un director y un productor. Funcionan como equipos que a menudo trabajan juntos en varios espectáculos y actúan como redes profesionales entre sí. Como demuestran Uzzi y Spiro, estas redes de mundo pequeño, o equipos, rigen la conducta que determina el nivel de conectividad y cohesión entre los actores sociales.

Ambos han constatado que el éxito de las nuevas producciones musicales en el siglo XX se basa en dos parámetros clave: la proporción de sangre nueva en relación con los veteranos del sector y el grado en que los profesionales involucran a sus antiguos colaboradores y actúan como intermediarios para nuevas combinaciones de equipos de producción. El éxito de una producción musical depende del equipo, más que de los individuos, y plantea nuevas cuestiones metodológicas acerca de cómo estudiar dichas redes de colaboración e innovación exitosa.

A fin de probar su modelo y las hipótesis teóricas, Uzzi y Spiro analizaron una muestra de datos compuesta por 2.092 personas que habían trabajado en 474 musicales de 1945 a 1989. Su modelo estadístico empleó nuevos métodos para examinar las redes de mundo pequeño partiendo del supuesto que la gente que trabaja en los musicales interactúa en grupos densos y superpuestos, o aglomeraciones (clusters), y que los vínculos sociales se repiten a lo largo del tiempo. Su análisis también controló por los factores alternativos que afectan al éxito de un espectáculo, incluyendo el talento, las condiciones económicas y geográficas y los artistas que permanecieron inactivos durante periodos de tiempo prolongados. Incluyeron asimismo datos poco frecuentes sobre 49 musicales que sucumbieron en la fase de preproducción. Los datos relativos a los fracasos con frecuencia no están al alcance de los investigadores que estudian las redes y reducen el sesgo potencial de sus análisis. Uzzi y Spiro midieron el éxito o fracaso de un espectáculo según el patrón de referencia del sector: las reseñas de los críticos y si la producción fue un éxito financiero (es decir, si cubrió costos). Estas redes aglomeradas, como muestran Uzzi y Spiro, permiten a los recursos especializados de los equipos mezclarse y relacionarse, lo que inspira la creatividad y la innovación en la producción de nuevos éxitos musicales.

Sin embargo, como sostienen los investigadores, los mundos pequeños pueden volverse demasiado aislados. Uzzi y Spiro descubrieron mediante su análisis estadístico que las redes de mundo pequeño que propician el éxito o el fracaso en los musicales de Broadway, tanto en el plano artístico como en el financiero, poseen un efecto parabólico y un equilibrio óptimo (bliss point), una vez superado el cual las redes de mundo pequeño de la producción de musicales están demasiado conectadas. En tales casos, las redes se enfrentan a desventajas en términos de innovación y colaboración que les impiden crear nuevos éxitos musicales. En otras palabras, un mundo demasiado pequeño puede menoscabar los mismos beneficios que crea a niveles más moderados, debido a una disminución de la capacidad de los artistas para innovar y romper con las convenciones.

Reflexionando sobre los resultados, Uzzi observó: «Este artículo muestra que, si se toma a una persona con talento, se puede ver que su talento se amplifica o inhibe según sus contactos. Asimismo, mostramos que la estructura de estas redes favorece más al talento mediocre que a la superestrella, aunque también beneficie a las superestrellas. La conclusión clave es que todo el mundo sale ganando.»

Uzzi realizó un estudio de seguimiento, publicado en Science en diciembre del 2005, a fin de probar la aplicación de su modelo al mundo de las publicaciones científicas que emplean el sistema de revisión por expertos (peer review). Examinó artículos y autores publicados en cuatro áreas científicas distintas: psicología social, economía, ecología y astronomía. Uzzi y sus colaboradores hallaron también patrones similares entre redes de mundo pequeño y nivel de éxito en las publicaciones científicas. «Ahora nos podemos formular la siguiente pregunta: “¿Qué áreas científicas van a producir un gran éxito?”», dijo. Lo que resultó particularmente interesante al comparar las diferentes disciplinas fue que cada una de ellas poseía un patrón diferente de aglomeración de equipos. A la hora de publicar artículos revisados por expertos sobre astronomía, las redes de mundo pequeño son las más productivas en la parte de la curva con alto nivel de aglomeración, mientras que publicar artículos sobre psicología social resulta más productivo en el punto de equilibrio óptimo (bliss point).

Con respecto a la aplicación práctica al mundo de los negocios, según Uzzi: «Esta información se traduce en a quién le va mejor o peor, quién gana o no dinero. Eso es bastante importante en el entorno empresarial actual. Las firmas y organizaciones empresariales cada vez más se plantean sus estrategias y alianzas estratégicas, por lo que plantearse y analizar sus redes será particularmente importante.»

Lecturas complementarias:

Guimerà, Roger, Brian Uzzi, Jarrett Spiro, and Luís A. Nunes Amaral (2005). “Team Assembly Mechanisms Determine Collaboration Network Structure and Team Performance.” Science 308(5722): 697-702.

Milgram, Stanley (1967). “The Small World.” Psychology Today, 2: 60–67.