Organizations Operations Careers Leadership oct. 5, 2015

Róben­nos los emplea­d­os, por favor

La caza furti­va de per­son­al entre empre­sas afines puede redun­dar en ben­efi­cio tan­to de las que roban como de las que pier­den los empleados.

Yevgenia Nayberg

Based on the research of

Evan Barlow

Gad Allon

Achal Bassamboo

La caza furti­va de emplea­d­os nun­ca ha sido tan fácil ni tan ten­ta­do­ra. Sitios web tales como Career­Builder y LinkedIn facil­i­tan enorme­mente la caza de tal­en­tos. En vez de lim­i­tar la búsque­da a aque­l­los que pre­sen­tan su can­di­datu­ra para un empleo, las empre­sas pueden aho­ra uti­lizar estos sitios para bus­car entre los que más apti­tudes poseen para el tra­ba­jo en cuestión.

Es muy cier­to que las empre­sas que son víc­ti­mas del rap­to pier­den conocimien­tos y capaci­dades cuan­do se les van sus emplea­d­os. Además, el reem­pla­zo de emplea­d­os pro­mueve la com­pe­ten­cia lab­o­ral y el alza de los salarios, y el temor de perder emplea­d­os obliga a las empre­sas a plan­i­ficar para algo que puede acon­te­cer o no. Eso ha dado lugar a que cier­tas empre­sas respon­dan con estrate­gias agre­si­vas, inclu­so ile­gales, con­tra el robo de emplea­d­os. En abril de 2015, un juez aprobó el pago de una ind­em­nización de $415 mil­lones por parte de varias empre­sas tec­nológ­i­cas —entre ellas Apple y Google— a favor de unos 64.000 emplea­d­os que dichas empre­sas habían ilíci­ta­mente acor­da­do no robarse entre sí.

Pero unas inves­ti­ga­ciones recientes indi­can que, en cier­tas cir­cun­stan­cias, el robo de per­son­al puede resul­tar ben­efi­cioso tan­to para la empre­sa que roba como para la que sufre el robo. La prác­ti­ca con­tribuye à la trans­fer­en­cia de conocimien­tos, y la rotación de per­son­al à la propa­gación de mejores prác­ti­cas en la indus­tria en cuestión. Tam­bién per­mite com­par­tir la car­ga de man­ten­er a una mano de obra alta­mente cual­i­fi­ca­da, ayu­dan­do a las empre­sas en crec­imien­to a cap­tar emplea­d­os de man­era bara­ta, y a las estancadas a deshac­erse de ellos. Las nuevas inves­ti­ga­ciones señalan otra ven­ta­ja más: en una cade­na de abastec­imien­to, cuan­do una empre­sa que es poco pro­duc­ti­va roba per­son­al a una empre­sa que lo es más, inclu­so la que pierde los emplea­d­os puede exper­i­men­tar aumen­tos de pro­duc­tivi­dad y de ingre­sos por ventas.

Si la ven­ta­ja es grande des­de el pun­to de vista de del número de pro­duc­tos que se pueden vender o de la cal­i­dad de los pro­duc­tos o del pre­cio que se puede cobrar por ellos, entonces hay un incen­ti­vo mucho may­or para que una empre­sa deje irse a sus tra­ba­jadores y per­mi­ta que otra empre­sa se los robe”, dice a Evan Bar­low, can­dida­to a un doc­tor­a­do en gestión de opera­ciones en la Kellogg. 

En bus­ca del equilibrio

La may­or parte de las inves­ti­ga­ciones sobre el robo de per­son­al se ha cen­tra­do en el efec­to que pro­duce en las empre­sas que com­piten entre sí. En cam­bio, Bar­low y sus coau­tores Gad Allon y Achal Bas­sam­boo, pro­fe­sores de economía empre­sar­i­al y cien­cias de la decisión de la Kel­logg, enfo­caron su inves­ti­gación en las empre­sas que for­man parte de una cade­na de abastec­imien­to. En muchas de éstas existe algún cuel­lo de botel­la”, o sea, una empre­sa que, por fal­ta de recur­sos, restringe la pro­duc­ción de toda la cade­na. En esos casos, dice Allon, el robo de per­son­al per­mite a las empre­sas reasig­nar recur­sos inclu­so en ausen­cia de un acuer­do formal”.

Los inves­ti­gadores idearon un mod­e­lo según el cual un provee­dor y un fab­ri­cante pertenecientes à la mis­ma cade­na de abastec­imien­to com­piten por los mis­mos emplea­d­os al tiem­po que inten­tan max­i­mizar sus ganan­cias. Las empre­sas deben encon­trar un equi­lib­rio entre el aumen­to de ingre­sos que supone incre­men­tar la pro­duc­tivi­dad de la cade­na de abastec­imien­to y los cos­tos de encon­trar, atraer y con­tratar emplea­d­os nuevos. Es un equi­lib­rio difí­cil de lograr porque, si bien la empre­sa más pro­duc­ti­va puede sen­tir la tentación de robar­le emplea­d­os à la menos pro­duc­ti­va, si lo hiciera mer­maría aún más su capaci­dad de pro­duc­ción y empe­o­raría el embotel­lamien­to, lo que dis­minuiría los ingre­sos por ven­tas de ambas empresas.

Pero el robo en sen­ti­do inver­so —cuan­do la empre­sa menos pro­duc­ti­va seduce a los emplea­d­os de la más pro­duc­ti­va— pro­duce el efec­to opuesto: per­mite que el cuel­lo de botel­la incre­mente su capaci­dad de pro­duc­ción, lo que mejo­ra la pro­duc­tivi­dad de toda la cade­na de abastec­imien­to y aumen­ta los ingre­sos por ven­tas de ambas empresas.

Una pal­abra: plásticos

La indus­tria del petróleo y el gas de luti­tas sirve de ejem­p­lo del robo sim­bióti­co en acción.

Esta indus­tria ha exper­i­men­ta­do un espec­tac­u­lar crec­imien­to, que Forbes sitúa en un 51 por cien­to anu­al des­de 2007. Este crec­imien­to ha tenido impor­tantes con­se­cuen­cias para los con­sum­i­dores, con un ahor­ro medio por famil­ia de $425 a $725 anuales en cos­tos energéti­cos. El impacto ha rever­ber­a­do por toda la cade­na de abastec­imien­to. Los clientes de la indus­tria del petróleo y el gas de luti­tas de hecho están amplian­do sus opera­ciones para uti­lizar la may­or can­ti­dad de gas nat­ur­al disponible”, dice Barlow. 

Los fab­ri­cantes de plás­ti­cos, por ejem­p­lo, depen­den de la pro­duc­tivi­dad de las empre­sas de petróleo y gas; el espec­tac­u­lar aumen­to de la pro­duc­ción ha reduci­do enorme­mente sus cos­tos y aumen­ta­do su pro­visión de mate­ria pri­ma. Cuan­do las capaci­dades pro­duc­ti­vas de dos indus­trias están tan estrechamente rela­cionadas entre sí, el robo de emplea­d­os puede resul­tar ven­ta­joso para ambas. Una empre­sa de plás­ti­cos cuyos emplea­d­os le han sido roba­dos se ve oblig­a­da a reem­plazar­los, pero los incre­men­tos de pro­duc­tivi­dad y de ingre­sos com­pen­san casi inmedi­ata­mente los cos­tos de con­trat­ación de nuevos empleados.

Sí, están per­di­en­do tra­ba­jadores. Sí, sufren de una rel­a­ti­va escasez de tra­ba­jadores”, dice Bar­low. Pero al mis­mo tiem­po, nun­ca han tenido tan­ta can­ti­dad de gas nat­ur­al disponible. Des­de esa per­spec­ti­va, el robo de sus tra­ba­jadores ha sido muy beneficioso”.

En cam­bio, para empre­sas tec­nológ­i­cas como Apple, Google y sus socios en la cade­na de abastec­imien­to, los cos­tos deriva­dos del robo de per­son­al son may­ores que los ben­efi­cios. Las ven­ta­jas inmedi­atas son prác­ti­ca­mente nulas; la com­pe­ten­cia para con­seguir inge­nieros infor­máti­cos cual­i­fi­ca­dos es fer­oz; y las ganan­cias pro­duci­das por el aumen­to de la pro­duc­tivi­dad son mín­i­mas com­para­das con la pre­sión al alza sobre los salarios y los cos­tos de con­trat­ación y capac­itación de nuevos emplea­d­os. Por con­sigu­iente, las empre­sas tec­nológ­i­cas hacen todo lo posi­ble por impedir que les roben sus empleados.

Cómo pen­sar de man­era estratégica

La inves­ti­gación indi­ca que las empre­sas que están conec­tadas en una cade­na de abastec­imien­to se pueden ben­e­fi­ciar de for­mar parte de un cen­tro de fab­ri­cación”: un área geográ­fi­ca rel­a­ti­va­mente reduci­da donde las insti­tu­ciones de los dis­tin­tos sec­tores (entre ellos el gob­ier­no, la indus­tria pri­va­da y la uni­ver­si­dad) colab­o­ran en la inves­ti­gación y creación de pro­duc­tos. Lo mis­mo que facil­i­tan el flu­jo libre de ideas, estos cen­tros tam­bién pueden facil­i­tar el robo de per­son­al, ya que los emplea­d­os no tienen que mudarse para cam­biar de empleador.

La inves­ti­gación tam­bién es de interés para los respon­s­ables de las políti­cas des­ti­nadas a reducir el desem­pleo. Por ejem­p­lo, para pro­mover la creación de empleos durante la Gran Rece­sión, el Con­gre­so aprobó un paque­te de estí­mu­los que incluía fon­dos para reem­bol­sar a las empre­sas los gas­tos de con­trat­ación de per­son­al. Sin embar­go, solo el 42 por cien­to de los emplea­d­os con­trata­dos por las empre­sas que reci­bieron el estí­mu­lo esta­ban en paro en ese momen­to, lo que sig­nifi­ca que lo que se reem­bol­só fue más bien el robo de empleados.

Dada esta real­i­dad, à la hora de estim­u­lar la economía con­ven­dría crear incen­tivos des­ti­na­dos a las empre­sas que más efec­to pueden ten­er en la economía en gen­er­al: las que cau­san los embotel­lamien­tos. Si logran diri­gir sus esfuer­zos hacia estas empre­sas con buen tino”, dice Bar­low, todas las demás empre­sas tam­bién ten­drán incen­tivos para con­tratar tra­ba­jadores. De ese modo, el Gob­ier­no podría reem­bol­sar los cos­tos de con­trat­ación de una empre­sa y ampli­ficar los efec­tos de esa inver­sión úni­ca en la con­trat­ación. Esa es la ven­ta­ja de diri­gir las medi­das hacia las empre­sas que con­sti­tuyen los cuel­los de botella”.

Featured Faculty

Gad Allon

Member of the Department of Managerial Economics & Decision Sciences from 2005-2016

Achal Bassamboo

Professor of Operations

About the Writer

Theo Anderson is a writer and editor who lives in Chicago.

About the Research

Barlow, Evan, Gad Allon, and Achal Bassamboo. 2015. “Poaching Workers in a Supply Chain: Enemy from Within?” Working paper.

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